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Al terminar la temporada, el material de esquí no se guarda “sin más”: se prepara para pasar varios meses parado sin oxidarse, resecarse ni deformarse. Unos pocos pasos marcan la diferencia entre empezar el invierno con el equipo listo o con sorpresas desagradables. Las claves son limpiar bien esquís, botas y accesorios, aplicar una capa gruesa de cera de almacenamiento sin rascar para proteger la base y los cantos, y elegir un lugar fresco, seco y estable para guardarlo. Además, conviene revisar el estado de cantos, base y fijaciones, secar completamente los botines y guardar las botas ligeramente abrochadas para que no pierdan forma. Esta guía ofrece pasos concretos, consejos prácticos y respuestas a las dudas más frecuentes sobre almacenamiento entre temporadas.
El esquí alpino de alta competición exige mucho más que técnica: depende de cómo trabajes tus cadenas musculares clave (posterior, anterior y anterolateral) y de cómo se activan según la disciplina FIS (SL, GS, SG, DH). En este post analizamos qué grupos musculares soportan mayor carga en cada modalidad, cómo varía la activación medida por EMG y qué rutinas de fuerza excéntrica puedes aplicar para rendir como un esquiador de Copa del Mundo.
Encontrarás explicado, de forma práctica, qué hacen glúteos, isquios, cuádriceps, aductores y core en cada giro, por qué la fatiga aparece antes si no entrenas por cadenas y cómo organizar sesiones específicas de gimnasio con sentadillas, peso muerto unilateral, trabajo lateral y planchas para transferir directamente a pista. Es una guía pensada para maximizar rendimiento y prevenir lesiones en esquiadores que utilizan material de alta competición, como esquís race tipo SL/GS, en contextos FIS exigentes.
Cuidado de tus botas de esqui, cada una de las partes y como mantenerlas en perfecto estado